Todos somos locos hasta que demostramos lo contrario

No cabe duda de que le pasatiempo favorito de la sociedad es juzgar a todo aquel que piense diferente y los científicos tenemos muchas historias al respecto. Cada vez que un científico asoma la posibilidad de que lago sea distinto a como lo conocemos, es juzgado de loco, incluso por sus propios colegas.

Muchas veces me he preguntado si la negación de la comunidad científica a al cambio es porque le cuesta aceptar que estaban equivocado todo este tipo o porque les molesta que ellos no se hayan dado cuenta antes.

Ha pasado mucho, incluso con descubrimientos científicos que no han sido realizados por ilustres en la materia. Recordemos aquel hombre que una vez dijo que la tierra era redonda, casi lo matan por tal atrocidad.

A Stephen Hawking le pasó exactamente lo mismo, su enunciado sobre el origen del universo fue muy criticado por sus colegas científicos, aunque en ese caso a hasta el mismo se puso en contra de su primea predicción.

Definitivamente, todos estamos locos hasta que se demuestra lo contrario, por lo menos todos aquellos que piensan distintos.

Ahora bien, para mí, que pienso distinto, también es fácil juzgar a los que siguen lo establecido; para mí ellos son los verdaderos locos, pues no entiendo como habiendo tanto que tiene un origen dudoso, no se hacen preguntas.

Cada quien entiende al mundo de una manera distinta y quizá la solución a este problema es no juzgar, ser tolerantes, dejar que cada quien experimente en búsqueda de resultados y luego demuestre si estaba en lo correcto o no.